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10 lecciones del Camino de Santiago: lo que me hubiera gustado saber antes de mi primer Camino

Lo que aprendí en mi primer Camino de Santiago: diez lecciones sinceras, desde el peso de la mochila hasta el chubasquero, que te facilitarán tu primer Camino.

30 de agosto de 20264 min de lectura
10 lecciones del Camino de Santiago: lo que me hubiera gustado saber antes de mi primer Camino

Mi primer Camino… y lo que me hubiera gustado saber antes

Mi primer peregrinaje largo no fue el famoso de España, sino el Camino de Santiago del Allgäu: desde Múnich hasta Lindau, a orillas del lago de Constanza. Dos semanas, mucha naturaleza preciosa y solitaria, unos cuantos moratones y un montón de aprendizajes. Me hubiera gustado saber muchas de esas cosas de antemano.

Estas diez lecciones no solo se aplican a la región de Allgäu. Ya sea el Camino Francés, el Camino Portugués o cualquier ruta que empiece justo delante de tu casa: la espalda, el tiempo y tus propias piernas se comportan igual en todas partes. Esto es lo que me enseñó mi primer Camino.

Lección 1: Lleva lo menos posible

Todo lo que metas en la maleta lo llevarás contigo a cada paso. En mi caso eran ocho kilos, incluidos dos libros, zapatos de calle y gel de ducha. Nada de eso merecía la pena. La regla general es: como máximo un 10 % de tu peso corporal y, en caso de duda, déjalo en casa. De todos modos, por la noche rara vez lees un libro cuando tienes las piernas pesadas.

Lección 2: Entrena de antemano, y hazlo de forma realista

Unas cuantas vueltas de prueba con la mochila llena dicen más que cualquier lista de equipaje. Así conoces tu cuerpo: dónde te aprieta, dónde te roza, cómo reaccionas cuando las cosas se ponen difíciles. Quien no se da cuenta hasta el tercer día de ruta de que las botas no le quedan bien, es que no ha sabido elegir bien.

Lección 3: Planifica brevemente el primer día

Lo que más te apetece es salir corriendo enseguida. No lo hagas. El cuerpo necesita uno o dos días para adaptarse. El primer día corrí 32 kilómetros y apenas pude subir las escaleras hasta mi habitación. Empezar poco a poco no es señal de debilidad, sino de experiencia.

Lección 4: No confíes ciegamente en la infraestructura

Incluso una ruta bien acondicionada puede tener un «mal día»: día de cierre en la única taberna, temporada baja, todo cerrado. En alguna ocasión, para cenar solo he tenido agua del grifo. No hace falta planificarlo todo al detalle, pero echar un vistazo de antemano a los horarios de apertura, la temporada y los destinos de cada etapa te ahorrará noches de hambre.

Lección 5: No te desvíes del camino señalizado

El camino que parece más emocionante rara vez es el mejor. Una vez tomé el desvío «más interesante» y acabé a cuatro patas, tratando de mantener el equilibrio en una pendiente, con la pesada mochila a la espalda. Las señales no están ahí para quitarte la diversión, sino para llevarte sano y salvo a tu destino.

Lección 6: Reserva tiempo para visitar lugares y ciudades

Aunque lo principal sea caminar, hay ciudades que merecen una parada. Una vez pasé de largo por una ciudad maravillosa porque no había previsto tiempo para ella, y me arrepentí. Dedicar medio día de descanso a visitar una catedral, un casco antiguo o, simplemente, a tomar un buen café forma parte del viaje.

Lección 7: Un pequeño desvío rara vez es pequeño

«Solo dos kilómetros» hasta las ruinas, dice la guía, pero no menciona los trescientos metros de desnivel que hay que bajar y volver a subir. A menudo merece la pena dar un rodeo, pero decídete con conocimiento de causa y teniendo en cuenta el perfil altimétrico, no solo la distancia en línea recta.

Lección 8: La buena comida merece la pena recorrer unos kilómetros más

Por el camino hay tabernas por las que realmente merece la pena dar un rodeo. Una cena excelente puede ser un objetivo en sí mismo para el día. (Pero ten en cuenta las lecciones 4 y 7 antes de ponerte en camino hacia allí.)

Lección 9: Invierte en buena ropa impermeable

Una vez llegué empapado hasta los huesos a la «localidad más soleada de Alemania», mientras que mi compañera de peregrinación se mantuvo seca gracias a su buena capa impermeable. Una buena ropa impermeable no es un gasto, sino una inversión: es lo que determina si un día de lluvia se convierte en una aventura o en un suplicio.

Lección 10 – La lección más importante: simplemente empieza

Puedes pasar una eternidad haciendo planes, preparando las maletas y dudando. Al final, lo que cuenta es dar el primer paso. Hay rutas increíblemente bonitas y variadas: en España, en Portugal y, a menudo, justo a la puerta de tu casa. Simplemente, pruébalo. El resto ya se irá viendo por el camino.

Y ahora te toca a ti

¿Qué aprendizaje te supuso tu mayor momento de revelación en el Camino? Escríbenos: estamos recopilando las experiencias de la comunidad Camino-Ninja y estaremos encantados de ampliar esta lista. Y si aún estás pensando en cuál será tu primer camino: echa un vistazo a los Caminos de Santiago o planifica tus etapas en el Planificador de viajes.

Según un testimonio de Mona Moldovan.