Con su propia mochila, carné de peregrino y certificado: el perro Tuco acompañó a Anja y Jens en los 203,8 km del Eifel-Camino. Su relato personal.
1 de julio de 20265 min de lectura
Mi marido Jens y yo ya hemos recorrido juntos dos rutas de peregrinación: en julio de 2019, el Camino de San Francisco, desde Florencia hasta Roma pasando por Asís, y en julio de 2022, el Mosel-Camino, desde Coblenza/Stolzenfels hasta Tréveris (abadía benedictina de San Matías). Ambas experiencias nos han conmovido profundamente y se han convertido en recuerdos inolvidables.
En abril de 2024 hicimos otra ruta, y en este viaje nos acompañó nuestro perro Tuco (de 11 meses). Llevábamos mucho tiempo pensando qué ruta elegir: ¿cuál no sería demasiado larga para nuestro perro y se podría completar en unos 10 días? La ruta debía discurrir por Alemania, ya que llevábamos con nosotros a un perro aún joven e inexperto. Debía poder interrumpirse en cualquier momento con poca antelación; no queríamos exigirle demasiado a Tuco. El Eifel-Camino, desde Andernach/Namedy hasta Tréveris, nos pareció ideal. Tras una investigación exhaustiva en Internet, en la guía de viajes «Outdoor» y basándonos en las experiencias de nuestro último viaje de peregrinación, tomamos la decisión: ¡sería el Eifel-Camino!
Planificación y preparación
La ruta y las distintas etapas las saqué de la guía de viajes «Outdoor», ya que se ajustaba perfectamente a lo que buscábamos. Reservamos los alojamientos con antelación, ya que no fue nada fácil encontrar alojamientos que admitieran perros. Los gastos adicionales por el perro eran más elevados en los alojamientos, lo cual nos pareció totalmente comprensible. La planificación del equipamiento adicional para el perro fue clara y se organizó con relativa rapidez.
El equipaje de Tuco incluía: un cuenco plegable para perros, toda la comida seca necesaria para todos los días previstos, zapatos o calcetines extra para protegerle las patas en caso de emergencia, una cama ligera para perros, su juguete favorito y, por supuesto, su propia mochila. Repartimos la comida seca a partes iguales entre nuestras mochilas de senderismo, de modo que la carga adicional no supuso ningún problema para nosotros.
Poco a poco habíamos acostumbrado a Tuco a llevar su mochila roja, algo que desde el principio no le supuso ningún problema. La mochila solo contenía su comedero, un paño para la baba y unas cuantas golosinas, nada más. Como Tuco aún está en fase de crecimiento, queríamos evitar a toda costa sobrecargar su joven espalda.
Como preparación, hemos salido a caminar varias veces con Tuco y hemos dado paseos más largos. A Tuco le encanta correr y recorre distancias largas sin ningún problema. Se nota que disfruta mucho estando al aire libre. Gracias a las numerosas paradas y momentos de descanso, siempre participa con gran entusiasmo y se mantiene activo en movimiento. ¡Así que pudimos partir tranquilos y comenzar nuestro camino juntos!
Las 9 etapas: 203,8 km por la región de Eifel
Etapa 1: Andernach → Namedy – 17,3 km
Etapa 2: Andernach → Kruft – 18,1 km
Etapa 3: Kruft → Mayen (pasando por el monasterio de Maria Laach) – 27,5 km
Etapa 4: Mayen → Kaisersesch – 23,7 km
Etapa 5: Kaisersesch → Lützerath – 21,6 km
Etapa 6: Lützerath → Wittlich – 31,9 km
Etapa 7: Wittlich → Klüsserath – 26,4 km
Etapa 8: Klüsserath → Schweich – 16,1 km
Etapa 9: Schweich → Tréveris (Abadía benedictina de San Matías) – 21,2 km
El tiempo tan cambiante de abril —lluvia, chubascos de nieve, sol, frío, calor y viento— nos acompañó durante todo el recorrido. En varias ocasiones nos habíamos perdido o habíamos recorrido tramos adicionales para visitar lugares de interés y iglesias. Los diferentes paisajes y las condiciones geográficas no siempre fueron fáciles, pero nos dieron fuerzas y nos inspiraron. En total, hemos recorrido 203,8 km en 9 etapas.
Estamos muy orgullosos de nuestro perro Tuco, que nos ha acompañado con curiosidad y gran entusiasmo. Ha caminado de maravilla y ha aguantado activamente todo el recorrido —por supuesto, con varios descansos y momentos de recuperación—. Estos diez días de convivencia constante no solo le han marcado a él, sino que también nos han cambiado a nosotros como personas.
Tuco: la estrella del camino
Tuco llamaba mucho la atención por el camino: ¡ese perro grande y negro con su propia mochila roja! Innumerables excursionistas, peregrinos, trabajadores y vecinos nos preguntaban por ese perro tan genial que nos acompañaba.
Al principio estábamos desconcertados: ¡nadie se interesaba por nosotros como peregrinos! No paraban de hacernos preguntas como: «¿El perro recorre todo el trayecto con vosotros?», «¿Qué lleva en la mochila?», «¿Cuánto pesa su equipaje?», «¿Ha entrenado antes el perro con la mochila?», «¿También duerme con vosotros en el hotel?», «¿Qué edad tiene y de qué raza es?».
Mucha gente solo quería acariciar a Tuco o darle un abrazo. Ya fuera en alojamientos, restaurantes o terrazas de cervecerías, en todas partes nos recibían con calidez y eran muy amables con los perros. Tuco era, sin lugar a dudas, el número uno.
En iglesias y monasterios
Nos llamó especialmente la atención lo cómodo y relajado que se sentía Tuco en las iglesias y los monasterios; por supuesto, solo visitábamos lugares de culto en los que se admitían perros. Tuco observaba todo en silencio y de forma ejemplar, y parecía disfrutar de esa tranquilidad especial. Las miradas bienvolentes de los feligreses nos parecieron a la vez un estímulo y una confirmación.
Encuentros con animales
Tuco mostró un gran interés por los numerosos y variados animales con los que se cruzó por el camino: caballos, vacas, gatos, otros perros, cabras, ovejas, patos, palomas y todo tipo de animales. Cada encuentro supuso para él una nueva experiencia, y pudimos observar cómo descubría el mundo con otros ojos.
Un viaje que te cambia
Esta experiencia ha sido muy enriquecedora para los tres. Hemos pasado diez días intensos juntos, que nos han unido aún más y han fortalecido nuestra relación entre personas y animales. Hemos podido aprender unos de otros, conocer nuestras fortalezas y debilidades, y nuestro amor mutuo se ha hecho más profundo.
El carné de peregrino y el certificado de Tuco
Por supuesto, Tuco llevaba consigo su propio carné de peregrino y le pusieron sus propios sellos en cada punto de sellado. En Tréveris le expidieron su propio certificado de peregrinación; al fin y al cabo, ¡él también ha recorrido todo el camino!
¡Volveremos a hacer una ruta de peregrinación juntos y ya estamos planeando la próxima! ¡Buen Camino!
De Anja, Jens y Tuco– Amigos de la app Camino Ninja.
¿Tenéis alguna pregunta o queréis compartir vuestro propio relato de peregrinación? Escribidnos:info@caminoninja.com