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La divertida antilista de equipaje: lo que los peregrinos cargan de verdad

Un cuerno alpino, una prensa de spätzle, una arrocera y un peluche llamado Hans-Jürgen: los peregrinos cuentan las cosas más curiosas que llevaron en el Camino de Santiago.

8 de octubre de 202610 min de lectura
La divertida antilista de equipaje: lo que los peregrinos cargan de verdad

Cualquier lista de equipaje sensata te dice: lleva lo menos posible. Esta no. Reúne fotos e historias de las cosas más disparatadas, aparatosas y, a primera vista, absurdas que los peregrinos han cargado de verdad hasta Santiago, desde un cuerno alpino hasta una prensa de spätzle. Por eso, con un guiño, la llamamos nuestra antilista de equipaje.

Algunas cosas dan risa, otras conmueven. Y casi siempre se confirma lo mismo: el objeto más innecesario de la mochila suele ser el que más tiempo se recuerda.

Las pasas de los 1000 kilómetros

Cuando hice el Camino Francés en 2016, cargué durante casi 1000 km con un paquete de pasas sin abrir. Me lo había llevado como ración de emergencia o tentempié y no me lo comí hasta el penúltimo día, en el que fui en taxi a Santiago. Para que no hubiera sido del todo en vano. ;)

O sea, que durante casi 1000 km cargué con 200 g de más.

Hice la foto como recuerdo antes de comerme las pasas junto al mar.

– Marie

La petaca

En 2017, por consejo del padre de mi mejor amigo, me llevé al Camino Portugués una petaca que él mismo me prestó, y la llené de Tatranský čaj, una bebida alcohólica bastante fuerte de Eslovaquia…

Mi mochila pesaba muchísimo porque llevaba demasiadas cosas innecesarias, así que en Redondela, junto con Alfonso, de España, y Andrea, de Italia, nos bebimos el contenido y, con el mejor de los humores, fuimos a Correos a mandar un paquete a mi casa.

Nos reímos como locos, y el empleado de Correos nos miraba con cara muy crítica, pero a nosotros nos daba igual :-)

– Katerina

El didgeridoo

Al joven inglés lo conocí en 2013. Estuvimos mucho rato juntos en esta iglesia; tocaba de maravilla su didgeridoo, que llevó consigo durante todo el Camino de Santiago.

– Horst

Hans-Jürgen

Os quiero presentar a mi achuchable compañero Hans-Jürgen.

Hans-Jürgen me/nos acompaña en todas las rutas, y su gran momento fue el Camino Portugués en 2019.

Aunque se pasó mucho tiempo durmiendo sobre mi mochila, en los momentos más importantes estaba bien despierto. Y también en las situaciones tristes siempre tuvo un oído atento para mí. Hans-Jürgen es, después de mi marido, el mejor tío de mi vida.

– Sabine Jahrisch

Chanclas

En 2016, en su Camino, Peter Chris Bürger se encontró con un estudiante brasileño que no tenía más calzado que sus chanclas… y que con ellas hizo de verdad el Camino entero…

El cuerno alpino

Peregriné en 2014, 2015 y 2018 desde Burgos y en 2020 desde Astorga hasta Santiago, y siempre llevaba conmigo a mi bebé, el «cuerno alpino».

Con las provisiones, eso sumaba nada menos que 22 kg 😁

Siempre tocaba en la misa o después de ella en cada pueblo, y al final, todas las veces, también me dejaron tocar en la catedral de Santiago.

– Ralf

Siempre algo

Como hago el Camino de Santiago saliendo desde mi casa y repartido a lo largo de los años, me he acostumbrado a llevarme algo al final de la última etapa de cada tramo. Algo que encuentre de verdad en los últimos metros de ese viaje de peregrinación. Puede ser una piedra, una piña, un trocito de rama o unas castañas.

Ese recuerdo lo pongo luego en casa sobre mi escritorio, como memoria de mis ganas de volver al Camino.

Y cuando, uno o dos años después, llega el momento, vuelvo a llevar ese recuerdo hasta el punto final de la última etapa, que se convierte en el inicio del nuevo tramo. Casi con reverencia, le devuelvo simbólicamente al Camino lo que es suyo, es decir, el objeto. Lleno de gratitud porque ese objeto ha mantenido despierta, en mi ajetreado día a día, la profunda nostalgia del Camino.

– Hartmut

La cafetera

Me acompaña Pablo, mi cafetera. Pablo es mi cafetera italiana, que me acompaña en mis caminos colgando de la mochila.

En realidad Pablo se llama Paul, pero como España le gusta tanto como a mí, prefiere llamarse Pablo. Hasta tiene su propia cuenta de Instagram: «pablo_on_tour_since2019».

Es verdad que supone bastante peso extra cargar con Pablo y el hornillo, el gas y el café, tazas incluidas, pero, aparte del lujo de poder disfrutar de un café recién hecho en los lugares más bonitos del Camino, con total independencia y libertad, una cafetera es también una forma estupenda de empezar una conversación.

¡Menos mal que siempre llevo una taza de más para las nuevas amistades! :-) Me inspiró un australiano maravilloso que, cuando lo conocí, también llevaba una cafetera y compartió su café conmigo en los sitios más insólitos, por ejemplo, en lo alto de un campanario. Me gustó tanto que desde entonces llevo a Pablo, la cafetera, en mis Caminos y en el resto de mis excursiones.

– Christine

La arrocera

¡¡¡¡Era una ARROCERA!!!! Casi me caigo de la silla de la risa cuando el empresario chino, con el que me había ido encontrando una y otra vez, sacó su arrocera.

Ese mismo día, en el mismo albergue, me di cuenta de que a cambio no llevaba saco de dormir. Así que lo que para mí suponía ese poquito de intimidad y de «hogar», para él lo suponía su arrocera. Por la noche se tapó como pudo con su chaqueta.

¡¡La historia me llegó muy hondo!!

– Martina

El diario de los 1000 kilómetros

Antes de recorrer por primera vez el Camino de Santiago en España, en 2017, mi mejor amiga me regaló un diario de viaje. Me pareció una idea genial y, por supuesto, me lo llevé.

Por desgracia, mi mochila llegó tres días después que yo. En ese tiempo, claro, ya había muchísimo que contar, y lo fui apuntando en el móvil.

De algún modo, en los 14 días ya no conseguí cambiar el chip y seguí apuntando todos mis pensamientos e historias en el móvil. Pero tampoco era capaz de separarme del regalo.

Así que me lo volví a llevar a casa sin haber escrito ni una palabra. Calculo que 180 g cargados por la amistad :)

– Gabi

El perro

A esta joven peregrina la conocí en 2016 en el Camino de Santiago; venía de Corea… con este perrito.

– Horst

Pompas de jabón

Hice el Camino Francés con mi hijo en 2019. Estaba pasando por un momento difícil de mi vida y esperaba aportar algo de ligereza a nuestro camino. Y quería repartir alegría entre otros peregrinos. A todo el mundo le gustan las pompas de jabón, y era tan sencillo. A veces son las pequeñas cosas de la vida las que te hacen feliz.

– Margit

El secador de viaje

Desde mi primer Camino de Santiago siempre llevo un secador de pelo de viaje.

A menudo camino en los meses de temporada baja, entre febrero y octubre, cuando por la tarde todavía hace fresco o ya vuelve a hacerlo. Con el pelo mojado, enseguida paso frío.

A menudo se ríen de mí por este cacharro, pero yo siempre digo: cada uno lleva su propio pedacito personal de lujo, y para mí ese es mi secador.

En mayo de 2008 llovió durante días. Entonces tuve la pequeña satisfacción de que los que se habían reído de mí el día anterior me pidieran, muy humildes, si podían usar también mi secador, ¡porque con él se secaban de maravilla calcetines y botas completamente empapados!

En 2015, por una vez, no llevé el secador. En ese Camino quería llevar mi minitableta y, para compensar el peso, dejé el secador en casa. Lo primero que dije al volver a casa fue: «¡La app de secador era una porquería! El año que viene vuelve a venir el original».

– Birgit

Plancha y más

El famoso mural de Cardeñuela Riopico (Camino Francés, antes de Burgos), en el que ha quedado inmortalizado el equipaje superfluo.

– Foto de Bernhard

El cuerno de caza

En 2018, cuando volvía de regreso, me encontré en Foncebadón con un francés que llevaba un cuerno de caza y me pidió que le hiciera una foto con su cámara, cosa que, por supuesto, hice.

Sin embargo, yo no le hice ninguna foto propia a aquel buen hombre con su cuerno de caza, así que después, hasta llegar a Astorga, me estuve preguntando si no habría sido una alucinación. Dicen que pasa en zonas altas por falta de oxígeno. :-) Y si la Cruz de Ferro o Foncebadón no están lo bastante altos para eso, quizá podría haber sido también por falta de agua. Al fin y al cabo era agosto y hacía un calor de pleno verano. :-))

Pero, poco antes de Astorga, me encontré con un belga que también iba de regreso y que me confirmó que él también se había cruzado con el francés del cuerno de caza.

Así que no fue una alucinación. Por cierto, a mi pregunta algo perpleja de «¿Para qué necesita uno un cuerno de caza en el Camino de Santiago?», el francés había respondido: «¡Para tocarles algo a los peregrinos en los albergues!».

Un saludo, ¡ultreia y buen camino!

– Céleste

La prensa de spätzle

En 2018, en el Camino Portugués, por la noche preparamos y comimos juntos spätzle recién hechos.

Al principio pensaba que era un rumor que alguien llevara de verdad un trasto así en la mochila. Hasta que me encontré con ese peregrino.

Una idea genial la de este suabo. Así crea bonitos recuerdos. Esas cosas unen 🙂

– Ramona Bücker

Una urna

Un estadounidense con el que me crucé por el camino llevó la urna de su padre durante todo el Camino Francés.

– Alex

El urinario

El hombre que arrastraba un urinario como objeto artístico, desde Saint-Jean-Pied-de-Port hasta Santiago de Compostela.

– Philipp

Otro urinario

En 2017 iba por Galicia y primero encontré este cartel y, poco después, el váter.

Nadie sabe cómo llegó hasta allí. Y no parece que tenga relación con el urinario de arriba.

– Dieter

La jaula del pájaro

Un pájaro con su jaula. La anciana no tenía a nadie en casa que pudiera cuidarle el pájaro. La mujer venía, creo, de Corea y estaba cumpliendo el sueño de su vida. Fue en junio de 2014. A lo mejor alguien tiene todavía una foto de la señora.

– Jelena

La piedra de la adicción

En 2018 hice el Camino para dejar el cristal después de 20 años y desintoxicarme. Esta era mi piedra de la adicción, y la llevé hasta Finisterre y allí la dejé.

– E. H.

Patines

«Un chico joven de Alemania; cuesta abajo siempre iba patinando. Llegué con él a Santiago en junio de 2014…» (Anna Wegner)

«En mayo de 2014 durmió a mi lado en un albergue, un chico alegre. Yo había ido andando desde Karlsruhe hasta Santiago, y poco antes de Santiago me encontré con el muchacho. Una mañana, mientras bajaba por una carretera en pendiente, me adelantó con sus patines, al pasar me dio una palmada en el hombro y gritó: Nos volveremos a ver». (Paul Vogt)

Mazas de malabares

Fue en Sobrato. Nos encontrábamos una y otra vez por el camino, y cada vez estaba haciendo malabares. Creo que era italiano.

– Cordula

La gaita

En el Camino Francés, en 2016, conocí a un hombre que llevaba una gaita. En los descansos siempre se ponía a tocarla. Todos los peregrinos se alegraban. Solo a su mujer, que peregrinaba con él, le daba muchísima vergüenza. :-)

– Raphaela

¿Y tú qué llevabas?

¿También cargaste con algo disparatado en la mochila, o te cruzaste con un peregrino con un acompañante curioso? Escríbenos tu historia, a ser posible con foto, a info@caminoninja.com; con mucho gusto ampliaremos esta página.

Y si lo prefieres en serio: El calzado adecuado (para quienes no quieran peregrinar en chanclas) y ¿Chubasquero o poncho? (para quienes no lleven secador de viaje).