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Camino del Levante

El Camino del Levante te lleva, a lo largo de 834,9 km, desde el Mediterráneo, en Valencia, atravesando La Mancha y Castilla hasta Zamora, donde te espera la Vía de la Plata —la ruta que seguían los peregrinos medievales desde el puerto valenciano hacia el interior del país—. En un recorrido de entre 30 y 38 días, pasarás por El Toboso, Toledo, Ávila y Toro, para terminar en la ciudad con más iglesias románicas de Europa.

17 de agosto de 202622 min de lectura
Contenido

De un vistazo

  • Salida / Meta: Valencia (Puerta de los Apóstoles) → Zamora
  • Longitud: 834,9 km
  • Desnivel: ↗ 6.090 m / ↘ 5.486 m — localidad más alta de la etapa: Ávila (1.130 m)
  • Duración: 30-38 días (28 etapas del portal; la Federación calcula que serán 32)
  • Señalización: triple: flechas amarillas, placas de cerámica con una concha y las franjas blancas y rojas del GR-239
  • Conexión: En Zamora, la Vía de la Plata; a partir de Granja de Moreruela, se puede elegir entre Camino Sanabrés o pasando por Astorga hasta el Camino Francés
  • Carácter: Un recorrido por España, desde la costa hasta Castilla: tres ciudades Patrimonio de la Humanidad, mucha Mancha y muy pocos peregrinos

Resumen

El Camino del Levante empieza a veinte metros del vaso que media Europa buscó en la Edad Media: en la catedral de Valencia se guarda el Santo Cáliz, y en su Puerta de los Apóstoles —iluminada de azul de forma permanente desde 2021, con su flecha amarilla— arranca tu línea a través de España. 834,9 kilómetros de la costa a Castilla: los arrozales de la Albufera, cinco días de La Mancha con El Toboso y horizontes sin borde, después Toledo y Ávila tras sus murallas Patrimonio de la Humanidad, Castilla la Vieja con Medina del Campo y Toro —y al final Zamora, la ciudad con más iglesias románicas que ninguna otra de Europa, donde te espera la Vía de la Plata.

Es un camino para peregrinos que no solo soportan el silencio, sino que lo buscan: el albergue de Escalona registró recientemente unas setenta pernoctaciones… al año. Para ello necesitas números de teléfono, un track de GPS y más agua de la que parece razonable; ocho etapas de la ruta habitual superan los 34 kilómetros, la más larga llega a los 40,2, y entre Albacete y Toledo la Meseta no ofrece sombra alguna. A partir de Albacete Al menos tendrás compañía sobre el papel: allí confluye el Camino del Sureste, procedente de Alicante, y hasta Medina del Campo ambos caminos discurren en paralelo; después se separan de nuevo: él hacia Benavente y tú hacia Zamora.

Otros nombres

En español, el camino se llama Camino de Levante o Camino de Santiago de Levante — «Levante» no es una ciudad, sino un punto cardinal: el este, donde sale el sol. La Federación de Carreteras lo incluye como Español 08a, y desde 2009 lleva además el número de ruta de senderismo GR-239. El riesgo de confusión es real en dos aspectos. En primer lugar, el Camino del Sureste: Comienza en Alicante, termina en Benavente y comparte la mitad del recorrido con la ruta Levante —se unen a partir de Albacete y vuelven a separarse en Medina del Campo. La confusión es tan habitual que ambas rutas tienen una federación común y, en 2017, se comprometieron oficialmente a mantener la «concordia» en una reunión nacional. Frase para recordar: Levante = Valencia → Zamora, Sureste = Alicante → Benavente. En segundo lugar, hay otro Camino de Santiago que sale por la misma puerta de la ciudad de Valencia: el ramal valenciano de la Ruta de la Lana por Buñol y Requena en dirección a Cuenca —esta ruta se dirige hacia el oeste—, mientras que la de Levante se dirige hacia el suroeste pasando por Algemesí y Xàtiva. Dos caminos, un portal.

Para quién es ideal... y para quién no tanto

Esta ruta es ideal para ti si quieres conocer España no desde la periferia, sino desde el centro. La ruta del Levante atraviesa la península y ofrece un recorrido cultural que casi ninguna otra ruta puede igualar: Valencia, con el Gral y el tribunal en activo más antiguo de Europa; cinco días por La Mancha, con El Toboso, Toledo (Patrimonio de la Humanidad desde 1986), Ávila A la sombra de la muralla más completa de España, a 1.130 metros de altitud (Patrimonio de la Humanidad desde 1985), Toro se alza sobre el Duero — y al final Zamora, la ciudad con más arquitectura románica de Europa. También es ideal para quienes buscan la auténtica soledad: serás el único peregrino del pueblo durante días, literalmente.

Pero, sinceramente, no es lo más adecuado para ti si quieres decidir sobre la marcha dónde dormir. No todos los destinos de etapa cuentan con un albergue; en La Mancha suelen haber entre 20 y 25 kilómetros entre dos bares, y ocho etapas de la ruta habitual superan los 34 kilómetros —la más larga, de 40,2, es totalmente recta y sin sombra—. Necesitarás números de teléfono, reservas previas, un track de GPS y más agua de la que creas necesaria. El pleno verano en la Meseta no es una aventura, sino un riesgo; el invierno trae nieve a la Sierra de Ávila; y la comunidad de los grandes caminos, las veladas en la cocina, la vida en los albergues: eso aquí no existe.

Recorrido y paisaje

Empiezas en el Mediterráneo, en la Puerta de los Apóstoles, y primero pasas por la Huerta: arrozales al sur de la Albufera, naranjales, acequias. Pasando por Algemesí y Xàtiva Con su doble castillo —ciudad natal de dos papas de la familia Borja—, subes hasta la divisoria de aguas y, más allá, el paisaje se vuelve de repente castellano: Almansa bajo su peñón calizo, Chinchilla en su espolón, parques eólicos en las alturas. A partir de Albacete Y ahora viene lo que caracteriza este recorrido: cinco días La Mancha — Cereales, vino, ajo, caminos que parecen trazados con una regla, y en medio de todo ello El Toboso, el pueblo de Dulcinea.

Tras Tembleque, el terreno se eleva y, a continuación, el camino desciende hacia la cuenca del Tajo: Toledo, entrando por la Puerta de Bisagra, pasando por la iglesia de Santiago en el Arrabal. Continuamos por la Sagra hacia Torrijos y Escalona, un breve desvío por la Comunidad de Madrid —los toros de Guisando se encuentran a pocos kilómetros de distancia—, y luego las estribaciones de los Gredos: pinos, granito, terrazas de viñedos y, en lo alto, Fortaleza, con 1.130 metros, el punto más alto del recorrido. A partir de ahí se abre la Moraña: Arévalo, con sus iglesias de ladrillo, Medina del Campo, la región vinícola de Rueda, Visita en lo alto, sobre el Duero — y la última etapa sigue el curso del río hasta Zamora, donde, tras 834,9 kilómetros, cruza la Vía de la Plata.

Etapas, terreno y dificultad

Los portales dividen el camino en 28. Etapa — La propia Federación de Senderos prefiere calcular 32, y tiene razón: ocho de los 28 días superan los 34 kilómetros; el más largo mide 40,2, de Albacete a La Roda. Si divides estos ocho, obtienes una media tranquila de 26 kilómetros y te queda margen para días de descanso en Valencia, Toledo, Ávila y Zamora —las cuatro merecen un día completo—. Así es como se llega a los 30 a 38 días de la base de datos de la ruta. Técnicamente, el camino es sencillo: muchos caminos de tierra, algo de asfalto, nada expuesto. Lo que supone un reto son la longitud, el calor y las distancias —y la regla de oro de este camino: la distribución de las etapas no depende de tu condición física, sino de dónde haya una cama disponible.

  1. Valencia → Algemesí — 38,7 km — Salida desde la Puerta de los Apóstoles de la catedral, saliendo de la ciudad y atravesando la Huerta y los arrozales al sur de la Albufera; la meta es Algemesí, con la Basílica de Sant Jaume.
  2. Algemesí → Xàtiva — 31,2 km — A través de los naranjales de la Ribera Alta hacia el interior; llegada a Xàtiva, bajo el castillo doble situado en la cresta de la montaña, ciudad natal de los dos papas Borja.
  3. Xàtiva → Moixent — 27,5 km — Por La Costera, entre viñedos y laderas de olivos, con una subida gradual.
  4. Moixent → La Font de la Figuera — 17,0 km — Etapa corta hasta la última localidad valenciana antes de la divisoria de aguas hacia la Meseta.
  5. La Fuente de la Higuera → Almansa — 27,7 km — Entrada en Castilla-La Mancha; Almansa se encuentra a los pies de su castillo, situado sobre un peñasco de piedra caliza; aquí se decidió el 25 de abril de 1707 el resultado de la Guerra de Sucesión Española.
  6. Almansa → Higueruela — 38,9 km — Etapa larga y abierta que asciende hasta la meseta de Albacete, flanqueada por parques eólicos.
  7. Higueruela → Chinchilla de Montearagón — 29,3 km — A través de la meseta hasta la ciudad fortificada de Chinchilla, que se alza sobre un espolón rocoso que domina la llanura.
  8. Chinchilla de Montearagón → Albacete — 16,0 km — Etapa corta de descenso hasta la capital de la provincia. Aquí se une el Camino del Sureste, procedente de Alicante; a partir de ahora, ambos caminos discurren juntos.
  9. Albacete → La Roda — 40,2 km — La etapa más larga de todo el recorrido, en línea recta a través de La Mancha, sin sombras y con muy poco tráfico.
  10. La Roda → San Clemente — 34,5 km — Entrada en la provincia de Cuenca, tierra del vino; San Clemente cuenta con una de las plazas renacentistas más bonitas de La Mancha.
  11. San Clemente → Las Pedroñeras — 23,6 km — El destino es la autoproclamada «capital del ajo morado», la capital del ajo morado manchego.
  12. Las Pedroñeras → El Toboso — 31,7 km — Entrada en la provincia de Toledo; El Toboso es el lugar que Cervantes convirtió en la tierra natal de Dulcinea.
  13. El Toboso → La Villa de Don Fadrique — 26,7 km — Seguimos por la campiña, con cereales y viñedos hasta el horizonte.
  14. La villa de Don Fadrique → Tembleque — 28,9 km — Tembleque cuenta con una de las plazas mayores castellanas más famosas, rodeada de galerías de madera.
  15. Tembleque → Mora — 24,7 km — El terreno se vuelve más accidentado; los olivares anuncian la llegada a los Montes de Toledo.
  16. Moor → Toledo — 39,2 km — Etapa larga por las estribaciones de los Montes de Toledo y descenso hasta el Tajo; entrada por la Puerta de Bisagra, pasando por la Iglesia de Santiago del Arrabal.
  17. Toledo → Torrijos — 34,7 km — Desde la cuenca del Tajo se asciende hasta la llanura de la Sagra; en Torrijos se encuentra la Colegiata del Santísimo Sacramento, fundada por Teresa Enríquez, la «Loca del Sacramento».
  18. Torrijos → Escalona — 25,0 km — A orillas del Alberche, a los pies de las ruinas del castillo de Álvaro de Luna; en Escalona tiene su sede la Asociación de Senderismo de Toledo, que gestiona el albergue.
  19. Escalona → San Martín de Valdeiglesias — 30,6 km — Breve tramo por la Comunidad de Madrid (unos 10 km); a pocos kilómetros de allí se encuentran los toros de Guisando.
  20. San Martín de Valdeiglesias → Cebreros — 17,5 km — Paso a Castilla y León, a la provincia de Ávila, región vinícola del valle del Alberche.
  21. Cebreros → San Bartolomé de Pinares — 14,6 km — La etapa más corta de la ruta; en el pueblo se celebran el 16 de enero las Luminarias, en las que los caballos atraviesan el fuego.
  22. San Bartolomé de Pinares → Ávila — 24,3 km — Subida por las colinas de pinos hasta llegar a la muralla de Ávila, a 1.130 m — el pueblo más alto de la ruta.
  23. Ávila → Gotarrendura — 22,3 km — Hacia la llanura de la Moraña; en Gotarrendura se encuentra el palomar de la familia de Teresa de Jesús.
  24. Gotarrendura → Arévalo — 28,3 km — A través de los campos de cereales hasta Arévalo, con sus iglesias mudéjares de ladrillo.
  25. Arévalo → Medina del Campo — 34,0 km — Entrada en la provincia de Valladolid; en Medina del Campo falleció en 1504 Isabel la Católica; aquí se encuentra el Castillo de la Mota. Aquí se bifurca el Camino del Sureste hacia Tordesillas y Benavente.
  26. Medina del Campo → Siete Iglesias de Trabancos — 24,6 km — Por la región vinícola de Rueda, llana y extensa.
  27. Siete Iglesias de Trabancos → Toro — 31,3 km — Entrada en la provincia de Zamora; Toro se alza sobre el Duero, con la Colegiata y su Pórtico de la Majestad, que conserva aún sus colores originales.
  28. Toro → Zamora — 36,5 km — Última y larga etapa a lo largo del Duero, pasando por Villalazán y Villaralbo, hasta Zamora, donde nos espera la Vía de la Plata.

Las ocho etapas, que suman 34 kilómetros, se pueden dividir en localidades de paso con alojamiento (La Gineta, Almonacid de Toledo, Minaya, Ataquines, entre otras), pero no todas ellas cuentan con un albergue de peregrinos: Se trata de puntos de división que debes consultar previamente por teléfono, no de destinos fijos de las etapas. La referencia es el directorio de albergues de la Federación Levante-Sureste.

665 el descenso, 1412 el precursor, 1991 el reencuentro

Este camino no tiene una carta medieval que lo funde: lo que tiene son ciudades que conservan la historia en original. En Toledo, la catedral muestra la piedra sobre la que, según la tradición, se posó la Virgen en diciembre del año 665 para imponer la casulla a san Ildefonso; y ese mismo Ildefonso no reposa hoy en Toledo, sino en Zamora: en el siglo VIII sus restos huyeron de los conquistadores árabes exactamente por el trazado que tú recorres. Allí, en la meta, la cosa se vuelve documental: en 1176 aparece en las actas «illa eclesia de San Jacobi de las eiras» —Santiago del Burgo, una de las dos iglesias jacobeas de la ciudad—. La otra, Santiago de los Caballeros, extramuros, la conoce el Romancero: «que te armaron caballero / en el altar de Santiago». En ese altar habría sido armado caballero el Cid. Ante él terminas tu camino.

Y hay alguien que recorrió ese eje antes que nadie. San Vicente Ferrer, nacido en Valencia en 1350, atravesó Castilla entre enero de 1411 y abril de 1412 con un séquito de unas trescientas personas: en Toledo predicó desde el púlpito de la iglesia jacobea de Santiago del Arrabal y en Medina del Campo instituyó en 1411 las primeras procesiones de penitencia de España; y en 1412 peregrinó a Santiago de Compostela, donde su cruz de piedra sigue en pie a la entrada de la ciudad. Si pisó los mismos caminos de tierra que tú, nadie lo sabe. Pero fue de Valencia a Santiago y pasó por tus etapas: Valencia, Toledo, Medina del Campo es exactamente este eje.

Después la línea desapareció, y no de golpe, sino con el tráfico del puerto; a diferencia del vecino Sureste, no dejó ni siquiera una guía impresa. No hubo que reanimarla: hubo que reconstruirla. En 1987 se fundó la asociación en Valencia, en 1991 trazó de nuevo el itinerario Valencia–Zamora, desde 1993 pintó flechas y desde 2007 está señalizado de principio a fin; y desde 2009 lleva el número de sendero GR-239, que no es una etiqueta, sino una posición jurídica: la homologación protege expresamente el trazado frente a la edificación. Un camino que una vez desapareció sin dejar rastro se ha asegurado jurídicamente a la segunda.

Puntos destacados del recorrido

  • Die Puerta de los Apóstoles in Valencia — tu portal de partida (siglo XIV), con Santiago como peregrino en el dintel y, desde enero de 2021, iluminado de forma permanente en azul, junto con una flecha amarilla. Frente a él se reúne todos los jueves a las doce el Tribunal de las Aguas — ocho campesinos con batas negras, en valenciano, el tribunal en activo más antiguo de Europa (UNESCO 2009). Y a pocos metros de allí se encuentra el Santo Cáliz: una copa de ágata del siglo I, que se conserva en la catedral desde 1437 — como garantía por 40 000 ducados de oro.
  • Xàtiva — Ciudad natal de los papas de la dinastía Borja, Calixto III y Alejandro VI. Tras la batalla de Almansa (25 de abril de 1707), Felipe V ordenó incendiar la ciudad; desde entonces, su retrato cuelga boca abajo en el Museu de l'Almodí.
  • La Mancha mit El Toboso — Cinco días por la tierra de Don Quijote, con Las Pedroñeras, la capital del ajo morado, la plaza de las galerías de Tembleque, y El Toboso, el pueblo que Cervantes convirtió en la patria de Dulcinea.
  • Toledo — Patrimonio de la Humanidad desde 1986; se accede a ella por la Puerta de Bisagra, pasando por la iglesia mudéjar de Santiago del Arrabal. En la catedral hay dos elementos que solo se encuentran aquí: la piedra de la Descensión de 665 — y la Capilla Mozárabe que data de 1502, en la que, hasta hoy, se celebra cada mañana un rito que no ha sobrevivido en ningún otro lugar.
  • Los toros de Guisando — cuatro toros de granito prerromanos, a pocos kilómetros del trazado. Aquí, los días 18 y 19 de septiembre de 1468, Enrique IV reconoció a su hermanastra Isabel como heredera al trono; un año más tarde, el pacto se rompió porque Isabel se casó sin permiso con Fernando de Aragón —el resto es historia de España—.
  • Ávila y Gotarrendura — la muralla más completa de España, con 1.130 metros de longitud (Patrimonio de la Humanidad desde 1985); una etapa más adelante, en Gotarrendura, se encuentra el palomar de la familia de Teresa de Jesús. Y en San Bartolomé de Pinares, tu destino de etapa más corto, cada 16 de enero, durante las Luminarias, los caballos atraviesan el fuego.
  • Medina del Campo y Toro — En Medina falleció en 1504 Isabel la Católica y redactó su testamento; en Toro, el Pórtico de la Majestad La Colegiata conserva aún su color original medieval en tres cuartas partes de su superficie, con dieciocho músicos en la sexta arquivolta.
  • Zamora — más de veinte iglesias románicas, la mayor concentración de Europa, además de la catedral (consagrada en 1174) con su cimborrio de estilo bizantino. Dos iglesias llevan el nombre del apóstol: Santiago del Burgo (mencionada en un documento de 1176) y Santiago de los Caballeros frente a las murallas, donde, según la leyenda, el Cid fue nombrado caballero; los canónigos la abren tradicionalmente cada 25 de julio. A orillas del río se encuentra el Portillo de la Lealtad, que hasta 2009 se llamaba «Puerta de la Traición».

Cómo llegan los peregrinos a este camino

La mayoría simplemente viaja a Valencia y nos ponemos en marcha: ese es el sentido de este camino, la línea directa desde la costa mediterránea hasta la Vía de la Plata. Históricamente, Valencia era precisamente eso, un puerto en el que desembarcaban peregrinos procedentes de Nápoles, Sicilia, las Islas Baleares e incluso de Roma y Tierra Santa, y que formaba parte de la red romana Via Augusta se adentraron en el interior del país; en el siglo XIII, la ciudad contaba con trece hospitales. La credencial la puedes conseguir en la asociación que se encarga del camino desde 1987.

La segunda forma de acceder es la Camino del Sureste desde Alicante, que desemboca en Albacete; a partir de ahí, el trayecto es el mismo hasta Medina del Campo. Quien prefiera dirigirse hacia el norte desde la costa este, puede tomar la Ruta de la Lana: desde Alicante, pasando por Cuenca y Atienza, hasta Burgos, para llegar al Camino Francés — Una España completamente diferente, pero con la misma idea de fondo. Y ambos llegan incluso a tocarse: en Almansa la Lana cruza nuestro trazado; unos kilómetros antes y después los dos discurren a la vista uno del otro, y Almansa es el punto natural para cambiar. Y como Albacete, Toledo y Ávila son ciudades con estación de tren, muchos se incorporan al camino a mitad de ruta y solo recorren un tercio; según la Federación de Senderos, este camino se suele recorrer, de todos modos, por tramos.

¿Seguimos el peregrinaje?

Y Zamora Este camino no termina realmente, sino que se prolonga. Aquí cruza la Vía de la Plata, el gran eje norte-sur que parte de Sevilla, y aún quedan unos 400 kilómetros hasta Santiago. Las dos primeras etapas se resumen rápidamente: pasando por Montamarta hasta Granja de Moreruela, unos 42 kilómetros — allí se bifurca el camino. La continuación tradicional y más popular es la Camino Sanabrés: 366 kilómetros en quince etapas, pasando por Puebla de Sanabria y Ourense hasta Santiago: zonas montañosas, embalses, un ritmo totalmente diferente al de la meseta que has dejado atrás.

La alternativa sigue siendo la Vía de la Plata hasta Astorga y allí cambia al Camino Francés: una distancia similar, una experiencia diferente: después de haber estado semanas solo, de repente te encuentras caminando en una columna, y muchos describen precisamente este contraste como el verdadero encanto de esta combinación. Y quien termine su recorrido en Zamora habrá completado, a pesar de todo, un viaje completo: desde el mar hasta la ciudad con más arquitectura románica de Europa.

Preparación y aspectos prácticos

Las mejores épocas son Primavera y otoño — Desde mediados de marzo hasta principios de junio, y desde mediados de septiembre hasta finales de octubre. El verano es aquí un tema serio: entre Albacete y Toledo, caminas durante días sin sombra por la Meseta, con temperaturas que superan habitualmente los 35 grados; quien decide hacerlo de todos modos, sale antes del amanecer y lleva más agua de la que parece razonable. El invierno trae nieve a la sierra de Ávila, y muchos pequeños alojamientos cierran. Y ten en cuenta el viento: según los testimonios de quienes han recorrido La Mancha, el verdadero problema es el viento en contra durante días, no las subidas.

El camino está señalizado triple: flechas amarillas, placas de cerámica con una concha y las barras blancas y rojas del GR-239 —sin interrupciones desde 2007, homologado como ruta de senderismo de larga distancia desde 2009—. No obstante, se cumple lo que coinciden en señalar los relatos de los peregrinos: bienintencionado, pero con lagunas, sobre todo a la salida de los pueblos. En esta ruta, un track de GPS no es una comodidad, sino parte del equipamiento. Se pernocta en albergues municipales, casas parroquiales, pabellones deportivos, en ocasiones en la Cruz Roja y en hostales con descuento para peregrinos; además, no todos los destinos de las etapas disponen de alojamiento: Llama siempre el día anterior. El directorio de albergues de la Federación Levante-Sureste es la fuente más fiable.

Al igual que en todos los Caminos de Santiago, necesitas un Credencial de peregrino para los sellos de los albergues, las parroquias y los ayuntamientos; en Valencia lo expide la Asociación del Camino. Lo mejor es que lo pidas por adelantado por Internet, para que lo recibas a tiempo antes de empezar tu viaje; además, es el documento necesario para obtener la Compostela en Santiago. Planifica tus etapas diarias con antelación, ya que los alojamientos son pequeños, están muy separados entre sí y, en algunos casos, solo abren con reserva previa; la forma más sencilla de hacerlo es directamente en la aplicación Camino Ninja, donde puedes organizar tus etapas e incluir los alojamientos adecuados al mismo tiempo.

Cuánto te cuesta el trayecto

Cuenta con Entre 30 y 50 € al día. El Levante es económico en cuanto al precio básico, ya que muchos pueblos cuentan con albergues municipales —con precios que oscilan entre donativos y unos 10 €; el albergue de Zamora tiene 32 camas a donativo. Se encarece donde no hay albergues: los hostales o pensiones cuestan entre 35 y 55 € por habitación, y Valencia, Toledo y Ávila son ciudades turísticas con precios turísticos. Para la comida, calcula entre 15 y 25 € al día; un menú del día en la provincia cuesta entre 12 y 15 €. La diferencia con respecto a las rutas más conocidas no es el precio, sino la facilidad para planificarlo: en los pueblos sin tiendas, hay que hacer la compra la noche anterior. Los más ahorradores pueden gastar entre 20 y 30 € al día alojándose en albergues y cocinando por su cuenta, mientras que los que disfrutan de la buena mesa pueden llegar a gastar entre 60 y 80 €; todos los precios corresponden a agosto de 2026.

Cómo llegar

Valencia Es uno de los puntos de partida más cómodos de España: el aeropuerto de Manises está a ocho kilómetros al oeste (metro L3/L5, veinte minutos); el AVE desde Madrid tarda poco más de 1 h 40 min, y desde la estación hay veinte minutos a pie hasta la catedral. Pasa la noche anterior en la ciudad, por la mañana consigue el primer sello en la Puerta de los Apóstoles y, si empiezas un jueves, espera hasta las doce y asiste a la sesión del Tribunal de las Aguas antes de ponerte en marcha.

El final es igual de sencillo: Zamora Se encuentra en la línea de alta velocidad hacia Galicia: Madrid-Chamartín en poco más de una hora y media; en sentido contrario, Ourense y Santiago. No hay conexión directa entre Zamora y Valencia; hay que hacer transbordo en Madrid. Quien siga a pie, de todos modos, no necesita horario: la siguiente etapa hacia Montamarta ya forma parte de la Vía de la Plata.

  • Cómo llegar a Valencia: Aeropuerto de Valencia-Manises (metro L3/L5 hacia el centro) con vuelos directos desde los países de habla alemana; AVE desde Madrid-Atocha, aprox. 1 h 40 min; desde Barcelona, aprox. 3 h. Desde la estación, unos 20 minutos a pie hasta la catedral.
  • Viaje de vuelta desde Zamora: Línea de alta velocidad Madrid-Galicia (Madrid-Chamartín, aprox. 1 h 30 min; en dirección a Ourense/Santiago, hacia el noroeste); Autobuses a Salamanca, Valladolid y León. Aeropuertos más cercanos: Valladolid (unos 100 km), Madrid-Barajas (unos 270 km).
  • Acceso intermedio: Albacete (AVE Madrid-Alicante) divide la mitad sur — desde aquí, unos 570 km; Toledo (AVANT desde Madrid-Atocha, 33 minutos) — desde aquí, unos 320 km; Ávila (línea Madrid–Salamanca) — desde aquí, unos 200 km. También Xàtiva, Almansa, Medina del Campo y Toro cuentan con conexión ferroviaria.
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